Un testaferro es una persona física o jurídica que actúa en su propio nombre, pero por cuenta de un tercero. En apariencia, es él quien ostenta los derechos o gestiona una sociedad, pero en realidad, actúa para otra persona.
Este esquema ha podido ser utilizado para eludir ciertas restricciones administrativas o fiscales. Pero con las normas actuales de transparencia (registro de beneficiarios efectivos, obligaciones bancarias KYC/AML), su uso es cada vez más limitado.
En el derecho francés, el recurso a un testaferro no es ilegal en sí mismo, siempre que no haya fraude. Se puede recurrir a esta técnica en ciertas situaciones patrimoniales o contractuales específicas.
Pero atención: si se trata de ocultar la identidad del verdadero beneficiario o de evadir impuestos, la práctica cae en la ilegalidad.
Por ello, para crear una sociedad en el extranjero, siempre es preferible optar por una estructura clara, con estatutos transparentes y beneficiarios efectivos declarados.
El principal riesgo es la recalificación. Si la administración descubre que el testaferro oculta a un beneficiario real no declarado, puede imponer sanciones fiscales y penales.
Más allá del riesgo legal, el testaferro también plantea un problema de credibilidad:
Hoy en día, existen soluciones mucho más seguras y reconocidas:
El testaferro no es ilegal por naturaleza, pero en el contexto actual de transparencia fiscal, se ha vuelto arriesgado y poco creíble.
Las jurisdicciones modernas ofrecen soluciones claras y conformes, mucho más adaptadas a los emprendedores de hoy. Una sociedad correctamente estructurada, con una fiscalidad optimizada y una residencia fiscal bien definida (residencia fiscal), siempre será más sólida que un esquema frágil.
En service-societe.com, ayudamos a nuestros clientes a crear sociedades sólidas, reconocidas y conformes, sin recurrir a mecanismos obsoletos.