La inversión del sujeto pasivo es un mecanismo que permite evitar la doble imposición entre dos sociedades establecidas en distintos países de la Unión Europea.
Cuando una empresa A factura a una empresa B situada en otro Estado miembro, el IVA se factura al 0%. El comprador (la empresa B) debe entonces autorepercutirse el IVA, es decir, declararlo e ingresarlo él mismo a su administración tributaria.
Este mecanismo es obligatorio desde el momento en que ambas sociedades disponen de un número válido de IVA intracomunitario.
Tomemos un ejemplo sencillo:
Este sistema también se aplica a las prestaciones de servicios, especialmente en consultoría, informática y e-commerce B2B.
Por el contrario, si el cliente es un particular (B2C), el IVA debe repercutirse al tipo del país de consumo. Aquí es donde interviene la ventanilla única OSS, que hemos detallado en el artículo sobre el IVA en Europa y a nivel internacional.
La inversión del sujeto pasivo presenta varios beneficios:
Es una ventaja clave para las sociedades europeas, en particular para una sociedad en Bulgaria que factura a sus clientes europeos o para una LTD inglesa que mantiene actividad en Europa pese al Brexit.
Para beneficiarse de la inversión del sujeto pasivo, la empresa debe:
El IVA intracomunitario y la inversión del sujeto pasivo son mecanismos imprescindibles para cualquier empresa que trabaje en Europa.
Lo que debe recordar:
En service-societe.com, acompañamos a nuestros clientes en la obtención de su número de IVA intracomunitario, la gestión de sus obligaciones y la estructuración de su actividad internacional.